Bitácora de los EX becarios del IIPE

miércoles, febrero 15, 2006

La tortuga y la liebre





Seguro todos recordamos la fabulita de la tortuga y la liebre. Viene a cuento pues mi reciente descubrimiento del llamado Movimiento Slow me ha llevado a algunas cavilaciones sobre el ritmo al que hemos deciddo vivir hoy en día.
En su novela Momo, Michael Ende nos presenta a unos siniestros personajes, los hombres grises, que seducen a las personas con la idea de ahorrar tiempo, el tiempo de las conversaciones, la contemplación, el juego y el descanso, para usarlo más adelante. En realidad ese más adelante nunca llega, pues los hombres grises se fuman el tiempo de las personas hasta consumirlo. Será la pequeña Momo, con la ayuda precisamente de una tortuga, quien los descubra y derrote.
Desde luego, Ende no es el único autor preocupado por el ritmo deshumanizado al que vivimos. Milán Kundera escribió La lentitud, en cuya trama se funden las escenas de nuestro tiempo con las del pasado, y el paso lento del caminar o de viajar en un carruaje se contrasta con la velocidad de las máquinas.
Más recientemente, hacia finales de 2005, mientras lo becarios estudiábamos afanosamente, se publicó en Buenos Aires el Elogio de la lentitud, del periodista canadiense radicado en Londres, Carl Honoré. El libro comienza con estas preguntas: "¿Qué es lo primero que hace usted al levantarse por la mañana? ¿Descorrer las cortinas? ¿Darse vuelta para apretarse contra su pareja o abrazar la almohada? ¿Saltar de la cama y hacer diez flexiones para que circule la sangre? No, lo primero que hace usted, como todo el mundo, es consultar la hora".
Desde esa primera consulta matutina no paramos, corremos el día entero, como la protagonista de Corre Lola corre (excelente pelìcula de Tom Tykwer), como si nos fuera la vida en ello. En esa loca carrera contamos como aliados a la tecnología (desde automóviles y licuadoras hasta las internet, los celulares, etc) y a todo el ambiente de las ciudades que nos dice que hay que hacer más, más, cada vez más en menos tiempo. Comida rápida (aunque sea de poca calidad, con los quimicos adecuado nos acostumbramos pronto a su sabor), la velocidad como entretenimiento (en los deportes, en los juegos virtuales), el uso de transportes cada vez más acelerados (y el desuso del caminar), comunicación instantánea (¿quien quiere esperar semanas a que llegue una carta cuando de lo que nos quejamos ahora es de lo lento que es internet?), sexo rápido (el quickly a falta de tiempo para algo mejor).

Frente a todo este acelere surge el movimiento Slow. Al parecer todo comenzó con la instalación de un McDonalds en la Plaza de España, en Roma. Un grupo de italianos comenzó a promover la Slow Food, que hoy es un movimiento mundial. Slow food podría llamarse también eco-gastronomía. Exalta la diferencia de sabores, la producción alimentaria artesanal, la pequeña agricultura, técnicas de pesca y de ganadería sostenibles.
Luego vinieron las Slow Cities o ciudades lentas. Tienen menos de 50.000 habitantes y el compromiso de buscar el ritmo humano. Aumentan las zonas peatonales, instalan bancos (de los que sirven para sentarse, no para guardar dinero), plantan árboles, los autos sólo pueden circular muy despacio. Hay un protocolo de 55 puntos, pero la idea central es respetar los ritmos de los ciudadanos.
A las ciudades se les sumaron colegios (Slow schools), en los que lo que importa es el tiempo que se necesita para aprender un tema, y no la demanda de terminar cuando suena el timbre, y agotar un largo temario en un ciclo escolar. En esos colegios no hay timbre.
En fin, que lo slow se puede aplicar a cualquier ámbito de la vida. Más allá del snobismo del nombre en inglés, se trata de la decisión personal de vivir a paso lento. No en cámara lenta, ritmo absurdo y tan forzado como el de la velocidad desmedida, sino en el tiempo que las situaciones, y nuestro propio pulso, demandan. Movimiento Slow, o Zen, dirían algunos, sorprendidos de este descubrimiento del agua tibia. Así es, de novedoso no tiene nada (nada se cria...), de humano y de sano, sí.

miércoles, febrero 01, 2006

Formulación de Estrategias




La Secretaría Ejecutiva para el Desarrollo Integral (SEDI) y el Instituto de Estudios Avanzados de las Américas (INEAM)de la Organización de los Estados Americanos (OEA) anuncian la primera edición 2006 en español del curso "Formulación de Estrategias en Gobierno Electrónico".

Este es el título formal. Puede que suene duro, o medio ciborgiano, principalmente por lo de "electrónico". Pura pinta, una experiencia muy interesante. Válida para los que trabajan en el ámbito público y para los interesados en las ciencias sociales.
Mas que académico, intenta ser pragmático. Se arranca desde cuestiones básicas, hasta concluir con un proyecto concreto.


Duración: 7 semanas del 10 de abril al 26 de mayo.

Dedicación necesaria: unas 2½ horas diarias dentro del Aula Virtual [al mejor estilo IIPE Virtual].

Objetivos:
  1. Visión global del tema,
  2. Análisis de experiencias exitosas en diversos países,
  3. Elaboración de un proyecto de Gobierno Electrónico adecuado al ámbito jurisdiccional y seleccionado por el participante.

La riqueza de este tipo de experiencias radica en la comunicación que uno establezca con el resto de los compañeros, y la coordinación del tutor. Es usual que se establezcan sólidas, interdisciplinarias e internacionales redes humanas, dentro de este terreno que cada día impacta mas en la modalidad de gestión actual.

Mas información, dirijase al portal de Educoea. También es recomendable visitar "la educación" o la sección de E-docs.