Mis limitaciones para con el portugués no me permitieron traducir el texto remitido por la diligente Eulina. Sin embargo, socializo este otro, del mismo autor:
"En diversas partes del mundo, incluyendo América Latina, se ha experimentado el impacto positivo de la enseñanza de ciencias sobre la cualidad de la educación. Argentina, Chile, Costa Rica, Cuba y Uruguay, tienen los mejores indicadores educacionales de la región y son ejemplos de países que percibieron que la enseñanza de las ciencias puede ser muy importante y productiva.
El impacto de la enseñanza de ciencias sobre la cualidad de la educación se debe al hecho de que ella involucra un ejercicio extremadamente importante de raciocinio, que despierta en los niños su espíritu creativo y su interés, mejorando el aprendizaje de todas las disciplinas. Por eso, si los niños se familiarizan con las ciencias desde muy temprano, es más probable que se desarrollen más en este campo que en otros.
Sólo este motivo ya justificaría que los responsables de la formulación de políticas públicas en el campo de la educación diesen una atención mayor a la enseñanza de ciencias, pero existen otras razones. Un segundo argumento es que solamente con una buena enseñanza de ciencias para todos los niños es posible atraer talentos para las carreras científicas.
La tercera y última razón en el ámbito de este artículo es el hecho de que el conocimiento científico y las nuevas tecnologías son fundamentales para que la población pueda posicionarse frente a procesos e innovaciones sobre las cuales es necesario tener una opinión para legitimarlos, y resistirlos. Este es el caso, por ejemplo, del uso de alimentos genéticamente modificados, la clonación biológica y el uso de la energía nuclear. En ese sentido, el dominio del conocimiento científico forma parte del ejercicio de la ciudadanía en el contexto de la democracia.
Se suele decir que, en el mundo contemporáneo, el capital más importante de un país es el conocimiento. Sin embargo, el conocimiento depende de la formación de personas capaces de producirlo. Y, en una región con las características de América Latina, con un gran contingente de niños y jóvenes con edad escolar, no es una exageración decir que este es el bien más valioso que se tiene disponible, el cual puede convertirse en ventaja competitiva si se aprovecha bien este potencial por medio de una educación de mayor y mejor cualidad.
Justamente porque se desea una educación de cualidad es necesario atender para un aspecto fundamental: la enseñanza de ciencias no consiste sólo en incluir disciplinas en el currículo. Hay que observar lo que ocurre en el nivel medio, donde la educación para las ciencias, principalmente en la red pública, es extremadamente deficiente debido, entre otras razones, a la falta de capacitación de los docentes.
Entonces, la inclusión de las ciencias desde la enseñanza fundamental debe ser asociada necesariamente a una política de formación de docentes, de manera que ellos se sientan seguros y puedan propiciar a los alumnos aprendizajes significativos.
No existe ningún fantasma en la enseñanza de ciencias. Solo es necesario transmitir conocimientos elementales y que generen el interés de los niños por la experimentación. Los alumnos se entusiasman, quieren practicar, y empieza a existir trabajo conjunto. En algunos países latinoamericanos, eso ocurre en las escuelas de la red privada, pero no es posible mantener una situación en la cual ese tipo de formación y conocimiento se mantenga restricto a un pequeño número de niños y jóvenes, bajo el riesgo que se continúe a generar y a reproducir las desigualdades sociales".
Jorge Werthein